Inicio » Prensa » Guatemala, jueves 30 de julio de 2009

El amor a la lectura es innato o adquirido

Por: Ofelia Titus

Esfuerzo de la Feria del Libro por implantar la tradición de leer por placer, vicio y obligación.

Los seres humanos que traen bajo el brazo, junto con su pan, el amor a la lectura son practicantes de un hábito que ya no se corrige. A ese grupo pertenecen los que leen por placer, vicio, obligación o necesidad. Hasta por morbo, es decir, con cierta maligna enfermedad de leer, leer y leer al grado de descuidar el resto de sus obligaciones.

Ese grupo que pálidamente describo es el primero que vemos en la Feria del Libro que ahora luce en todo su esplendor en el Parque de la Industria de la ciudad capital y que estará abierta hasta el 2 de agosto del corriente año.

Curiosamente los estudiantes que más leen son los que aceptan con gusto y disciplina, las guías de lectura o las indicaciones que el catedrático señala para obtener el mejor rendimiento del contenido de los libros. Por ejemplo, el uso del diccionario. En cualquier circunstancia que se lea siempre se necesita consultar el significado de alguna palabra.

Ricardo lee algo sobre la historia de un conejo y encuentra la palabra “madriguera”; él ha visto y oído en la tele que así se le llama a una cueva de ladrones, pero al consultar el léxico o diccionario se da cuenta de que el verdadero nombre corresponde a la vivienda del roedor. Ahora conoce dos acepciones de la misma palabra. Su vocabulario se ha ampliado y enriquecido.

Los docentes debemos tener la habilidad para despertar el interés por la lectura en el aula y que se proyecte al hogar. Uno de los recursos didácticos más adecuados es el del sociodrama. Cuando escuché en un programa radial que la lectura del “Mío Cid” es aburrida, no estuve de acuerdo. Mis alumnos han conseguido hasta un par de gemelas (de verdad) para representar a Doña Elvira y Doña Sol, hijas del Cid.

Si quiere pasar un día feliz, venga a la Feria del Libro y lea de la mañana a la noche.

FUENTE: Nuestro Diario. Guatemala, jueves 30 de julio de 2009