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La misión del Sarima’

Por: Méndez Vides

El resultado del Premio de Literaturas Indígenas B’atz’ 2007, impulsado por el escritor Rodrigo Rey Rosa, favoreció a un afortunado relato en kaqchikel...

El resultado del Premio de Literaturas Indígenas B’atz’ 2007, impulsado por el escritor Rodrigo Rey Rosa, favoreció a un afortunado relato en kaqchikel, cuya traducción al español del mismo autor, Miguel Ángel Oxlaj, está siendo lanzado en la Feria del libro (FILGUA). F&G editores publicó en edición bilingüe las apenas 16 páginas de la tierna historia sobre el miedo que anida en Comalapa, porque cada vez que el cerro Sarima’ truena, es el anuncio de otra desgracia para la comunidad. El punto de vista es el de una niña asombrada, comprendiendo su historia y la de los suyos a través de la narración de la abuela, a quien el tiempo se va tragando entre oficios domésticos y visitas al mercado. La niña se llama Rosa, y el miedo y la tristeza la afligen cuando escucha el estruendo del cerro. Igual le sucedió a la abuela, quien le cuenta las cuatro veces que le sucedió lo mismo a lo largo de su vida. En la primera ocasión se sobrevino la destrucción del poblado debido a una fiebre que los diezmó, años más tarde los destruyó el terremoto, luego vino el diluvio que los ahogó y la cuarta vez fue el látigo de la guerra interna que las dejó en el abandono, con el cerdo atado a un palo, vendiendo hierbas en el mercado, sobreviviendo solas, sin la madre desaparecida de Rosa ni la presencia masculina que les amparara. Este detalle impresionó al escritor mexicano Juan Villoro, quien notó en el relato la ausencia de hombres como un detalle aterrorizador. El relato es fresco, no endilga culpas ni lamentos débiles, es un relato humano de gente que atiende con pánico el anuncio de la desgracia que pregona un cerro con su aullido, y se sienten culpables por pecadores, y se sumergen en ritos para pedir clemencia, y se levantan luego de la destrucción con la mirada pesimista de quien sabe que tarde o temprano el cerro volverá a despedir desgracia.

La historia está bien contada, de manera fresca y natural, ingenua y rudimentariamente, como corresponde al drama de una niña asustada. El final no es pesimista sino deja un buen sabor en la boca. Un relato sabroso, que me hizo pensar que es una lástima que la edición del cuento ganador no se hubiera engrosado con otras narraciones del mismo autor, para saber si es parte de un estilo o un afortunado alumbramiento único. Esperamos que no, que la imaginación de Oxlaj siga tronando como el Sarima’ aunque no para anunciar desgracias, sino para definirnos como nación a través de cuentos fascinantes.

FUENTE: El periódico. Cultura / Viaje al centro de los libros. Pág. 20. Guatemala, martes 28 de julio de 2009