Por: Francisco Ancheyta

Estoy preparando mi retorno a la feria del libro, pero ya sé qué es lo que quiero.
El sábado, en horas de la tarde, a pesar de la lluvia, llegué a darme la primera vuelta en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua 2009).
Siempre lo hago así. Voy, miro y luego evaluó qué me debo comprar. Yo no sé si eso sea un pretexto para volver, por el olor que tienen las grandes hileras de libros. Lo que sí es seguro es que cuando regrese, ya sé qué voy a adquirir.
En los stands hay una infinidad de materiales de diversa índole. Desde los libros históricos que tienen las editoriales Piedrasanta, Cirma, de la Usac, Avancso, o F&G Editores, hasta los microlibros de una empresa peruana.
Claro, no podían faltar el Fondo de Cultura Económica, de México, Santillana, y un local del Ministerio de Cultura y Deportes. Existen otros puestos en los que se pueden comprar novelas, cuentos, poesía y literatura infantil. Dicho sea de paso, para los niños hay un stand completo, donde pueden interactuar y tener acceso a libros especializados para ellos.
Hay muchas editoriales y librerías exponiendo y vendiendo una infinidad de obras sobre los más diversos tópicos. Lo seguro es que uno no sale de allí sin haber comprado una buena porción de literatura. De la formal, académica, y de la lúdica, aquella que se disfruta por simple placer.
Así que estoy preparando mi segunda vuelta. Ahora ya sé dónde está lo que quiero. Quizás no pierda mucho tiempo. Bueno, esto es un decir, porque cuando alguien padece de libritis, como yo, nada hay más alucinante que una feria de libros. Es la cura completa para una adicción que nunca acaba. ¿Cómo así? Si, así es.
FUENTE: Siglo XXI. Postre de Letras. Pág. 11. Guatemala, martes 28 de julio de 2009
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24 de julio al 2 de agosto de 2009. Ciudad de Guatemala - Parque de la Industria - Salones 4, 5 y 6
