Inicio » Prensa » Guatemala, miércoles 6 de agosto de 2008

Libros al alcance de todos

Por: Alejandro Urizar

Los descuentos no se aplican los 355 días restantes.

Del latin liber, corteza de árbol, el libro es un invento chino del siglo VII d. C., trasladado por los árabes a occidente en la época del imperio islámico. La imprenta y la demanda de educación derivada de las revoluciones del siglo XVIII permitieron que el libro dejara de estar apilado en bibliotecas inaccesibles, para convertirse en un transmisor de conocimiento al alcance de la mayoría. Lamentablemente, la utopía de libros al alcance de todos no alcanzó a todos por igual, en países como el nuestro siguen siendo inaccesibles y hasta desconocidos.

La Feria Guatemalteca del Libro (Filgua) recién concluida, fue una oportunidad para acercarnos a esa utopía, pero la feria duró sólo 10 días y los descuentos no aplican para los 355 días restantes. Y es que a pesar del plausible esfuerzo, aún hay mucho que discutir y que hacer para que los libros dejen de ser extraños desconocidos. Sin Filgua comprar La grieta, novela de Doris Lessing, significa desembolsar US$20.22, mientras que en Argentina su costo es de US$12.87. Historia del Siglo XXI, de Eric Hobsbawn, que aquí tiene un valor de US$458.62 en México cuesta US$42.86. La explicación del abismo es que a diferencia de Guatemala, en Argentina los libros no pagan Impuesto al Valor Agregado (IVA), tampoco en el resto de países centroamericanos. Otra razón es el número de títulos publicados por editoriales mexicanas, significativamente superior al de las guatemaltecas, y como se sabe, una mayor oferta reduce los precios. Ahora bien, cabe preguntarse si el acceso a los libros es únicamente un asunto de mercado. ¿Qué lugar ocupa en esto el Estado? ¿Y los bajos porcentajes de inversión en educación? ¿De qué servirían precios bajos con altos índices de analfabetismo?

Platicando con Philippe Hunziker, de Sophos, me contó que no es lo mismo favorecer el mercado de libros que el acceso a ellos, que es diferente promover la compra que la lectura, y que su propuesta es que el Estado utilice el dinero recaudado en venta de libros para abastecer bibliotecas públicas, invertir el IVA en libros al alcance de todos. ¡Qué razón tiene! La compra de libros nutre bibliotecas privadas de difícil o nulo acceso, mientras que las bibliotecas públicas permiten a los libros pasar por muchas manos. Este sería un excelente primer paso hacia la utopía de libros al alcance de todos, un paso que corresponde al Gobierno, al igual que aumentar la inversión en educación y reducir el analfabetismo.

FUENTE: El Periódico. Opinión. Pág. 10. Guatemala, miércoles 6 de agosto de 2008.