Inicio » Prensa » Guatemala, martes 29 de julio de 2008

Los libros

Por: Juan Antonio Canel

Escribo este artículo después de estar sentado frente a los libros que componen mi pequeña biblioteca.

Luego de haber leído el artículo "El Descanso", de Fidel Castro, sentí un deseo enorme de sentarme en medio de mis libros. Pensé y reflexioné, con genuino placer, sobre esa aventura humana que supone la comunicación a través de las letras. Varias veces me levanté y de los anaqueles de las libreras entresaqué algunos volúmenes y, al abrirlos, los olí. Esa sensación de conducir a mi olfato los olores del papel y la tinta me llevaron a recorrer mentalmente todo el proceso que hubo de recorrerse hasta que los libros se materializaron; hasta que el conocimiento comenzó a compartirse de manera más amplia. Celebré la meticulosidad de quienes, primero en las piedras, luego en tabletas de cera, en papiros, códices y en estelas nos legaron valiosos documentos; ellos dan cuenta de las maravillas que la mente humana puede producir y fueron el preámbulo del libro actual. Cuando mis ojos se posaban en cada libro ya leído, pasaban corriendo de manera rápida los recuerdos de las emociones sentidas en la lectura. Personajes inmortales como Don Quijote, Hamlet, Sancho Panza, Madame Bobary, Lady Chatterley, El Conde de Montecristo, El Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo y tantos más, me llenaron de alborozo al evocar sus vidas literarias y cómo, paulatinamente, la gente los fue incorporando a la vida y convirtiéndolos en personajes reales. Qué grandes servicios y placer nos han dado los libros a los humanos. Y al llegar a este pensamiento reflexiono sobre la gran tragedia que significa para la humanidad que millones de hombres y mujeres sean analfabetos y, peor aún, que sabiendo leer, no lean libros. Recuerdo el consejo que me dio un maestro cuando fui patojo: le pregunté qué debía hacer para que me gustara la lectura. El me respondió: "leer libros que te gusten". Y eso comencé a hacer en mi juventud y dejé de leer los libros obligatorios que me ponían en la escuela que siempre me parecieron horrendos.

FUENTE: Nuestro Diario. Libre expresión. Pág. 16. Guatemala, martes 29 de julio de 2008.