Por: Eddy Roma

El escritor nicaragüense presentó una colección, de sus cuentos de tema deportivo.
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez presentó ayer una antología titulada Juego perfecto, de editorial Piedra Santa, durante la quinta Feria Internacional de Libro en Guatemala, que se realiza en el Parque de la Industria, hasta el 3 de agosto.
El literato conversó con Siglo Veintiuno sobre esta obra, en la que anota vivencias personales sobre algunos deportes como el béisbol y boxeo.
Juego perfecto reúne los relatos que escribió acerca del béisbol, el boxeo y el futbol. ¿Qué dificultades implica la cuentística de tema deportivo?
En la medida en que un cuento de esa naturaleza expresa vivencias que vienen desde la infancia, no se necesita ningún aprendizaje técnico especial, sobre todo para mí en lo que se refiere al béisbol. Pero uno debe cuidar no cometer errores de profano, que un entendido vaya a notar como chapuzas o ignorancia.
¿Cuál de estos deportes sintetiza la condición humana?
Desde niño aprendí que el béisbol es una forma de reflexión filosófica acerca de las posibilidades constantes que se abren en la vida. Cada jugada desenlaza un cúmulo de esas posibilidades, y entonces el azar determina las ocurrencias. Al contrario, la velocidad que tiene el futbol permite poco los azares y no hay tiempo para pensar, como lo hay en el béisbol; de suerte que cada espectador puede convertirse en el mánager, y pensar en la conveniencia o no de cada jugada.
Gol, home run y knock out. ¿Cuál de estas definiciones le sienta mejor al cuento?
Knock out, decía Julio Cortázar acerca de los desenlaces sorpresivos que dejan en la lona al lector. Yo prefiero ese término. No hay que olvidar que meterle un gol a alguien puede ser algo que se basa en el engaño. Y el home run se lo dejaría más bien a una novela que a un cuento, un palo de cuatro esquinas necesita mucho aliento.
¿Estima que algún relato de los aquí presentados equivale al no hit no run del juego perfecto?
Lo que mi cuento quiere expresar es que no existe en la vida el juego perfecto, todo lleva en sí mismo la semilla de la imperfección, del derrumbe final, y, por tanto, del fracaso de las ilusiones. Siempre hay un pan a punto de quemarse en la puerta del horno, y es lo que pasa siempre con las gentes sencillas, a las que yo trato de retratar en esa historia, cuya compañía final en el estadio desierto son ellos mismos sentados en la gradería cuando todos se han ido.
Edgar Allan Poe dijo que, de leer sus cuentos en conjunto, le llamaría la atención su gran diversidad de temas. Usted, de hacer lo mismo, ¿qué conclusión obtendría?
Repito que mi fijación en el cuento son los pequeños seres que decía Chéjov. Entre todos ellos, a través de sus historias, son capaces de contener un universo. Y es el universo en el que a mí me gusta vivir.
FUENTE: Siglo XXI. Vida. Pág. 22. Guatemala, martes 29 de julio de 2008.
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25 de julio al 3 de agosto de 2008. Ciudad de Guatemala - Parque de la Industria - Salones 4, 5 y 6
